Nuestros hijos y la crisis
NUESTROS HIJOS, NUESTROS NIETOS FRENTE A LA VIOLENCIA, LA ANSIEDAD,
LA DESESPERANZA
En situaciones de crisis, a las especiales necesidades propias de cada etapa del desarrollo del niño se agregan también las especiales necesidades que surgen de la propia crisis.
En cada momento de su crecimiento, el niño tiene un nuevo entendimiento de cómo el mundo funciona, de cómo y por qué las cosas ocurren.
Todos estamos preocupados por el impacto físico y emocional de las crisis en nuestros niños, preocupados en decir mucho, decir poco, qué decirles, cuándo hablarles, qué hacer.
Los mensajes que reciben los niños de sus padres, de sus abuelos, van mucho más allá de las palabras. Los verdaderos valores, así como la violencia o las conductas agresivas son aprendidas en etapas muy tempranas de la vida. Podemos ayudar a nuestros niños a aprender a entender y manejar sus emociones sin violencia, quizás, o sin quizás, una de las más importantes enseñanzas en la vida.
En los primeros 3 años, el mundo del niño es exclusivamente su familia, todo lo bueno y lo malo pasa para él dentro de ese microcosmos por él creado, por eso es tan importante cómo lo miramos, cuánto lo abrazamos, cuánto le sonreímos, cómo respondemos a sus pedidos, cuánto lo escuchamos.
El poder transmitir estoy contigo, nunca te dejaremos, por momentos estoy triste, pero cuando estamos juntos, nuestro microcosmos brilla, es el Gran mensaje.
Creo que nadie puede enseñar a un padre o a un abuelo a dar este mensaje a su hijo, sólo dejarse llevar por lo que siente, volver a ser un niño otra vez y pensar, como él "cuánto te necesito".
Entre los 3 y los 5 años, su mundo sigue siendo el creado con nosotros, pero ya pueden surgir temores, angustias que podrán manifestarse en mensajes que podrá él dejar en sus juegos, en sus dibujos o al leer juntos un libro.
Pueden o no hacer preguntas en relación a los fenómenos que viven, debemos estar preparados.
"Se puede despertar a alguien qué muere". NO, pero podemos recordarlo como era cuando estaba despierto. Es muy lindo pensar en las personas que queremos aunque ya no estén más.
Los niños a esta edad hablan poco de sus sentimientos, aunque no preguntan debemos reasegurarles: "Mamá está contigo, te quiere y está aquí para protegerte".
En la edad escolar pueden ya expresar con más claridad sus sentimientos, pero también pueden confundirse por los comentarios fuera de la casa. Debemos aprovechar todas las oportunidades que estén juntos para aclararles que si bien están tristes por todo lo que ocurre, están contentos por poder estar junto a ellos.
Todos los niños del mundo necesitan una muy fuerte y amorosa relación con sus padres y los adultos que los rodean para sentirse a salvo y seguro y desarrollar un sentimiento de confianza.
Sin una relación amorosa, (me quieren, se preocupan por mí, les importo), los niños pueden crecer con una marcada tendencia hacia la hostilidad, problemas de conductas y aprendizaje, delincuencia.
Estos graves problemas, tienen muchos menos posibilidades de desarrollarse cuando los padres están seriamente involucrados con la vida de sus niños.
No es nada fácil dar AMOR a un niño todo el tiempo y es aún más duro en aquellas situaciones de gran ansiedad, frustración, pena personal; hagamos el esfuerzo, tratemos de pensar cuan positivo para una mente en crecimiento es que estemos junto a ella cuando se modela, es nada más ni nada menos que estar junto a la más importante obra de arte que hemos hecho en nuestra vida, nuestro HIJO.
Debemos recordar también que las mentes de nuestros hijos son y así deben ser: independientes. Su creciente independencia podrá llevarlos a conductas que nos produzcan rabia, frustración, desilusión. Tratemos de ver el mundo desde los ojos del niño, de acuerdo a su edad, ella nos ayudará y mucho para encontrar la paciencia y sabiduría para controlar las emociones y tener la respuesta más adecuada para ese niño.
Los niños aprenden de los ejemplos, las conductas, los valores y las actitudes de sus padres, sus hermanos, sus familiares, todo ello tiene una enorme influencia en ellos.
Los valores de respeto, honestidad y orgullo de su familia son importantes fuentes de fortaleza para los niños, en especial cuando deben enfrentar un mundo violento regado de presiones negativas.
Recompensar con marcada atención y felicitaciones sus buenos y positivos actos, es trascendente en la construcción de sus valores. Involucrarse e involucrarlos en actividades destinadas a AYUDAR a otros, los hará sentirse más fuertes, alejará la inseguridad de su mente.
Es trascendente "buscar" el tiempo para estar juntos, para escucharlos, para hablar en Su idioma de los Verdaderos Valores, de los esfuerzos a realizar, de la importancia de compartir.
Será un proceso dinámico, no se preocupen, tendremos muchas oportunidades para contestar, para escuchar, para acompañar, eso sí, debemos estar atentos.
Como padres y abuelos en estos especiales momentos, nuestra mente y nuestro corazón los mira, esto ya significará mucho para ellos.
Es el tiempo de mirar más que nunca para adentro, de reunirse con nuestra familia, de hablar y definir nuestro sistema de valores, de abrazarnos a nuestras creencias religiosas.
Por cierto que no es fácil dar Amor a nuestros hijos en graves momentos de desesperanza, pero allí reside el gran valor de la familia, pedirnos ayuda, rotarnos, tomar la posta para que aquel que en esos momentos pueda, estar de pie y en positivo con los niños, nos reemplace, los haga "sentir" que intentaremos protegernos, que estamos aquí para ellos, necesitan escuchar y CREER junto a nosotros, que aún podemos CREER en el FUTURO; que el futuro ...... son ellos.
EL INCREIBLE UNIVERSO DEL RECIEN NACIDO
Las madres nos dan un increíble ejemplo. Nos enseñan que son capaces de producir una "explosión" que dará comienzo a una nueva vida. Cuando para el hombre, explosión es sinónimo de destrucción y muerte, ellas son capaces de revertir totalmente su significado; para ellas explosión es vida. Son capaces de tremendos sacrificios por sus hijos, se hallan unidas a ellos por un vínculo, un lazo invisible que dura toda la vida, que increíblemente mantiene la misma solidez más allá de la vida.
Lo llevarán en brazos cuando bebé, le tomarán la mano al empezar a caminar, le indicarán el camino a empezar él a volar y lo esperarán con los brazos abiertos toda la vida. Este increíble personaje es usted, señora mamá, y yo creo en la modificación de la esencia del ser humano a partir de usted. Creo que usted podrá colocar la semilla que enseñe a la humanidad a "ver" el mundo, de la misma manera en que usted ha visto a su bebé, con sus ojos bien abiertos; sí, bien abiertos pero a través del corazón. Cuando vean su milagro se van a poner aún más de pie, creo que van a vibrar, se van a iluminar a sí mismas pero también van a iluminar a sus bebés, a sus familias y a quienes las rodeen.
Si en un gran estadio con cien mil personas en él, una noche apagamos todas las luces y en absoluta oscuridad le pedimos a cada una de ellas que encienda un fósforo, primero se iluminarán a sí mismas, pero luego su luz se sumará a las demás y de la absoluta oscuridad podremos pasar a un hermoso amanecer surgido de nosotros mismos, de nuestro interior. Cuando veamos toda esa luz, vamos a creer en nosotros, nos dará más fuerzas, aprenderemos a ver la belleza donde realmente está y reconoceremos nuestras ilimitadas posibilidades. Esto será un resultado que requerirá de muchas generaciones, pero es posible, estoy seguro de que es posible.
Cuesta imaginar lo que podrá ocurrir cuando ya no estemos y tal vez por eso es que tan pocos esfuerzos se hagan para el futuro. Pero la madre y su hijo son un hermoso presente y creo que no es irracional imaginar un maravilloso futuro a partir de ellos. Un futuro en el que se pueda ver el mundo desde una nueva óptica, en la que lo esencial sí sea visible a los ojos, donde podamos crear un universo con una escala de valores imperecederos, donde estemos orgullosos de vivir y gozar el crecimiento de nuestros hijos.
A veces, cuando me he deprimido al pensar que hay mucha gente que no entiende esta filosofía, que no cree en la trascendencia de esta obra, que ve como muy lejano e intangible su objetivo, me da fuerzas un viejo proverbio chino, en el que las veo a todas ustedes representadas:
"Muchas pequeñas cosas, hechas por muchas pequeñas personas, en muchos pequeños lugares, podrán cambiar la faz de la Tierra"
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