A LAS MADRES


¿POR QUÉ ENGORDAN LOS NIÑOS?

Engordar es un proceso mediante el cual acumulamos grasa y en el que participan muchos órganos y mecanismos de nuestro cuerpo.
Para que el motor de su automóvil camine, necesita ponerle combustible. De la misma forma, las células de nuestro cuerpo necesitan “combustible” para poder realizar su trabajo y hacer que el corazón bombee sangre, que los músculos se contraigan o que entre aire en los pulmones.
Hoy en día un niño gordito tiene un 70% de probabilidades de ser un adulto obeso, y un 80% o más si su padre, su madre, o los dos son obesos también.
Cuánto mas temprano se engorda, más posibilidades tendrá de tener sobrepeso cuando sea adulto
Existen varios factores que predisponen a la obesidad, entre ellos: factores culturales, factores genéticos, factores sociales, falta de ejercicio.

CONSECUENCIAS DE LA OBESIDAD INFANTIL
Algunos padres saben que su hijo tiene problemas de obesidad, pero creen que no hay peligro real para su salud; que las posibles enfermedades que causa la obesidad, son algo que aparece cuando son adultos y que siempre se pueden evitar si sus hijos adelgazan mas adelante. Desafortunadamente, esto no es así. Los niños obesos pueden estar sufriendo ya una serie de enfermedades que hasta ahora se creía solo afectaban a los adultos, o su estado de obesidad podrá favorecer el desarrollo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

Consecuencias para la salud mental
Los niños con sobrepeso suelen ser objeto de burlas, bromas y marginación. Se enfrentan al rechazo en la escuela y esta actitud puede afectar su autoestima y en algunos casos llegar incluso a la depresión.

  • Baja autoestima
  • Imagen negativa del propio cuerpo
  • Depresión

Consecuencias para la salud social
La importancia que se da en nuestra cultura al aspecto físico hace que ésta sea una de las primeras características por las que se juzga a una persona, incluso en el terreno de los estudios.

  • Estereotipo negativo
  • Discriminación
  • Marginación social

¡¡BUENAS NOTICIAS!!
Si nos proponemos, podremos combatir la obesidad.

¿QUE PODREMOS HACER PARA FOMENTAR UN PESO SALUDABLE?
El propósito es apuntar a los cambios de hábitos y comportamientos familiares y no a un rápido descenso de peso.  Es muy importante que el chico tenga un plan de alimentación equilibrado y nutritivo, que no suponga restricciones, sino que produzca cambios graduales en los patrones de alimentación y le permita continuar normalmente el proceso de crecimiento y desarrollo.
Las dos maneras más importantes para fomentar y mantener un peso saludable en la familia y prevenir el sobrepeso es que los padres sepan seleccionar los alimentos y ser físicamente activos.

¿POR QUÉ INVOLUCRAR A LA FAMILIA?
Porque son los padres quienes marcan la diferencia en lo que pueden pensar o hacer sus hijos. Ellos los respetan y admiran como un modelo a seguir, como una fuente de construcción identitaria. Si usted come alimentos sanos y realiza actividad física, eso le abre la posibilidad de poder ayudar a su hijo para que también sepa elegir y tomar buenas decisiones.
Como grupo familiar es más fácil tener éxito en adoptar opciones saludables y hacer cambios. Es difícil hacer cambios uno sólo, crear hábitos en la familia contribuye para que sea más fácil para todo el grupo mantener un peso saludable.
A través de modificar los hábitos nutricionales de la familia, los padres deben controlar la alimentación de sus hijos y limitar el consumo exagerado de alimentos. El ejemplo de qué alimentos, cómo y cuándo es la mejor forma para educar a los hijos. Compartir los alimentos constituye una actividad social y trascendente en la relación familiar, esta oportunidad debe aprovecharse para prevenir la obesidad infantil. Alimentar adecuadamente a los niños desde su nacimiento y durante los primeros años de vida si bien no es una garantía, disminuye las posibilidades de que aparezca la obesidad.

EL PLAN DE ALIMENTACIÓN
En términos de nutrición, hoy día, se habla de plan de alimentación, no de dieta. No es algo que empieza y termina un día,  sino que es comer  en forma variada, rica, selectiva y que el plan tenga continuidad. Se  trata de  aprender a elegir,  a saber que no hay alimentos  prohibidos sino que se puede negociar aún hasta con los famosos “gustitos”. Comer sano no tiene por qué ser aburrido, y una dieta balanceada puede tener golosinas o hamburguesas, en pequeñas porciones.
No hay que pretender cambios drásticos, sino empezar de a poco. Ayuda bajar la cantidad de alimentos que aportan pocos nutrientes e incluir otros más sanos como carnes magras, frutas y verduras de todos los colores, cereales y lácteos. “Comer colores” es algo con lo que los chicos se enganchan. Sirve mezclar entre los nuevos sabores lo que sabemos que les gusta: las verduras disfrazadas entre trozos de queso o fiambre magro suelen ser mejor aceptadas. Y por supuesto, como hemos mencionado, si el tema es generar hábitos sanos, toda la familia debe ser parte del cambio.

Si nos proponemos, podremos combatir la obesidad.

Lic. Débora Salamón
Nutricionista infantil
Contacto: 156-823-1938
debisalamon@gmail.com